“¿Por qué Francia es un objetivo para el terrorismo?”, titula La Croix, al tiempo que el ministro del Interior define la amenaza terrorista sobre territorio francés como “real e inminente”. El 13 de septiembre, cinco ciudadanos franceses fueron secuestrados en Arlit, Níger, en el Magreb islámico, una acción atribuida por las autoridades francesas a Al Qaeda y que ha reavivado los temores. Descrita como “permanente” después de que 4.000 soldados franceses se desplegaran en Afganistán, la amenaza ha aumentado a causa de “otros acontecimientos como el voto de la ley sobre el velo integral, el pasado 14 de septiembre, o las críticas de París vertidas contra Irán que han convertido a Francia en un objetivo aún más prioritario para esta organización terrorista”, explica el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.