"La Unión Europea esperaba contar con una voz y un rostro en las Asambleas Generales de la ONU, pero no lo ha conseguido", escribe Le Soir. El 14 de septiembre, la Asamblea General de la ONU rechazó una resolución propuesta por Bélgica en nombre de los Veintisiete. Con este texto, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, o bien la alta representante de la UE en política exterior, Catherine Ashton, podrían haber participado realmente en los trabajos de la Asamblea, ya que de momento la UE sólo cuenta con el estatus de observador. "Sin embargo, la UE no pedía un 'auténtico' asiento con derecho a voto", precisa Le Soir, pero "la adopción de esta resolución habría permitido a la UE mantener mejor las nuevas instituciones creadas a raíz del Tratado de Lisboa". El diario de Bélgica cita a un diplomático belga, según el cual, "sin que exista un sentimiento antieuropeo, algunos países no estaban por la labor de hacer un favor a los europeos, pues consideran que están bien representados".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.