Bélgica está conmocionada tras la publicación, el 10 de septiembre, del informe final de la comisión puesta en marcha por la Iglesia católica belga para esclarecer los casos de pedofilia ejecutados por curas católicos entre los años 1950 y 1980. Los testimonios de las víctimas, 475 "supervivientes", a los que hay que agregar 13 suicidios, son tan devastadores y los casos están tan distribuidos entre las congregaciones y los internados de Bélgica, que el autor del informe, el psiquiatra infantil independiente Peter Adriaenssens, lo ha calificado como el "Informe Dutroux de la Iglesia belga", y así lo ha titulado Le Soir. Este periódico denuncia la "tremenda culpabilidad de la Iglesia" y señala igualmente a "la sociedad belga que, en un momento de su historia, por la organización de su sistema de enseñanza, su débil protección a la infancia o por su sumisión a la autoridad religiosa, falló" en su responsabilidad para denunciar este tipo de episodios.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.