“No mosque here” (Aquí, ninguna mezquita). Con esta frase en inglés, la primera del discurso de Geert Wilders del 11 de septiembre en Nueva York, titula su portada el diario De Volkskrant de Ámsterdam. El líder holandés del partido de extrema derecha PVV, conocido por sus posiciones anti-islámicas, se dirigió a un grupo de varios cientos de personas y expresó su apoyo a las manifestaciones contra la construcción de una mezquita junto a la Zona Cero, el lugar donde se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre. El diario holandés expone que el noveno aniversario de los atentados “ha estado marcado por el conflicto político” y que Geert Wilders ha desempeñado “una función clave en las protestas contra la mezquita en la Zona Cero”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.