The Economist, 10 septiembre 2010
“El increíble presidente menguante”, titula The Economist. Para el semanal londinense, Nicolas Sarkozy fue un día Napoleón a caballo, pero ahora no es más que un par de botas con bicornio a la sombra de su atractiva mujer. ¿Qué ha salido mal? En 2007, Sarkozy “se atrevía a decirle a los franceses lo que no querían oír: que tenían que trabajar más, arriesgarse más, promocionar más minorías étnicas y ser más agradables con Estados Unidos”. Pero ahora, cuando millones de personas marchan en contra de esta “tímida” reforma de la pensiones, “el señor Sarkozy parece ser una sombra del reformador que fue en su día en los asuntos económicos y una caricatura del policía duro con liderazgo que era en cuestiones sociales”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.