"Los checos son los que pasan más tiempo en el trabajo de la UE", titula Lidové Noviny, que retoma los últimos datos de Eurostat sobre la jornada media de trabajo en los países miembros. Así, en la República Checa, los hombres trabajan una media de 42.7 horas a la semana, seguidos de los griegos (41.6) y de los búlgaros (40.5). A la cola de la clasificación, los Países Bajos, Dinamarca y Suecia, donde la semana laboral no es de más de 37.7 horas a la semana. La media de la UE es de 41.8 horas (2007). Sin embargo, constata el diario de Praga, las cifras no permiten sacar conclusiones sobre la productividad en el trabajo. Lo que es cierto, anota Lidové Noviny, es que la duración de la media de trabajo ha aumentado en los últimos dos años. Parece ser que por la crisis económica, algunos europeos trabajan más por el mismo salario, temerosos de perder sus empleos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.