"Crisis en los Países Bajos" titula De Volkskrant. Casi tres semanas después de las elecciones en Holanda y Bélgica, las negociaciones para formar nuevos gobiernos se han paralizado en ambos países. El diario de Amsterdam distingue problemas que afectan a los dos países: populismo egocéntrico, una opinión pública que se aleja de un sistema político "sin aliento" y la fragmentación del paisaje político. El auge de partidos anti-sistema como el PVV de Geert Wilders o el N-VA nacionalista flamenco es también motivo de preocupación – "Ambos partidos insisten en asuntos que... pueden dividir a la nación: en Holanda la convivencia entre inmigrantes y holandeses y en Bélgica la unidad del Estado"
En Bélgica, con el socialista "preformista" francófono Elio Di Rupo arrojando la toalla y el rey nombrando a dos "mediadores" para reanudar las negociaciones de cara a formar el siguiente gobierno, Le Soir señala que incluso los líderes francófonos especulan sobre si el reino se dividirá. "No es una elección inteligente" para De Morgen, que les acusa de usar la peor de las perspectivas de futuro para presionar a los negociadores. "Un truco", argumenta De Standaard, que tiene como objetivo responsabilizar del fracaso de las negociaciones a los flamencos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.