"Esto no nos afecta", titula De Standaard, sobre la foto de un joven paquistaní cubierto de lodo hasta la mitad. El diario examina el débil compromiso de Occidente ante las inundaciones mortales en Pakistán. Las ONG dudan sobre si deben lanzar campañas, porque la opinión pública no parece lo suficientemente movilizada. "La solidaridad depende de cuatro factores", explica el diario de Bruselas: "el efecto sorpresa de la catástrofe, su magnitud, la afinidad con el pueblo afectado y el momento. En Pakistán, sólo se cumple un criterio: la magnitud". "¿Por qué el mundo no reacciona al drama de Pakistán?", se pregunta igualmente The Independent, que compara los cerca de 40 millones de euros de ayuda internacional recaudados en los diez primeros días de la catástrofe (menos de un euro por víctima) con los más de 575 millones de euros recaudados tras el terremoto de Haití..
El análisis del diario londinense es más político: sugiere que las declaraciones del primer ministro David Cameron, que expuso que "Pakistán exporta terroristas" y destacó "la publicidad negativa sobre el regreso a Islamabad del presidente Asif Ali Zardari tras su visita a Europa", tienen algo que ver con esto. Por ello no es de extrañar, añade The Independent, que los supervivientes recurran a las organizaciones caritativas islámicas. Y precisamente para evitar la influencia de éstas últimas, Catherine Ashton, la Alta representante de Asuntos Exteriores de la Unión, ha propuesto a los jefes de la diplomacia de los Veintisiete que se elabore un plan de ayuda a largo plazo para Pakistán en su reunión del próximo 11 de septiembre.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.