“¡Derriben el palacio, pues obstaculiza la visión de la cruz!” y “¡trasladen la cruz a la iglesia, Polonia es un país laico!”; son algunos de los eslóganes que podían leerse durante la manifestación contra la cruz frente al palacio presidencial de Varsovia en la noche de ayer, informa Gazeta Wyborcza en su portada. La cruz fue colocada delante del palacio tras la catástrofe aérea de Smoleńsk del pasado 10 de abril, en el que fallecieron 96 altos cargos del país, incluyendo al presidente polaco Lech Kaczyński. El 3 de agosto, un grupo de defensores de la cruz bloqueó su traslado a una iglesia cercana, violando así anteriores acuerdos con la jerarquía eclesiástica. Este hecho impulsó a Dominik Taras, un cocinero de la Academia de Bellas Artes de Varsovia, a organizar una protesta en Facebook que llevó a varios miles de personas ante el palacio para unirse en favor del traslado de la cruz.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.