Un gobierno de coalición formado por los liberales de VVD y los cristiano-demócratas del CDA, con apoyo del partido de extrema derecha PVV parece la opción más probable en Holanda. Pero esta mañana la portada del diario de Amsterdam Volkskrant, que titula “conmoción en el seno de la CDA tras el pacto con el PVV”, sugiere que no todos los miembros del partido cristiano-demócrata están de acuerdo con la idea de una alianza con el movimiento encabezado por Geert Wilders. El político local Alaattin Erdal, del CDA, ha criticado “el enorme giro” a raíz de la declaración que hizo su partido el pasado viernes 31 de julio, afirmando que cada miembro de la potencial coalición toleraba la posición de los demás miembros sobre el Islam. Hasta fecha reciente, el CDA ha hecho campaña contra lo que considera opiniones islamófobas de Wilders.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.