El diario La Repubblica celebra el “cambio radical” de postura del Gobierno italiano respecto a “la ley mordaza”. El diario de centro-izquierda ha estado haciendo campaña durante meses contra el anteproyecto de ley relativo a las escuchas telefónicas, diseñado para prohibir que se publiquen las transcripciones de las conversaciones. Azuzado por la oposición, en concreto, por la facción “legalista” del gobernante PDL (Partido de la Libertad), el Gobierno ha presentado un texto más suavizado que autoriza a los jueces a “filtrar” aquellas pruebas confidenciales que no puedan ser publicadas. El primer ministro Silvio Berlusconi, quien ha sufrido en sus propias carnes las embarazosas escuchas telefónicas, no oculta su frustración: “Los italianos siguen sin poder hablar libremente por teléfono”, se queja el dirigente.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.