SME, 16 julio 2010
“Hay que poner más límites a la defensa del euro, nuestro presupuesto no da para más”, titula SME. El pasado 15 de julio, el Gobierno eslovaco aceptó contribuir al Fondo de estabilización de la zona euro, creado para tranquilizar a los mercados, con una cuantía de 4.700 millones de euros. Pero Bratislava rehúsa prestar ese dinero a Grecia. “La situación es crítica”, declara la nueva primer ministro Iveta Radičová. “A final de año, el déficit presupuestario de este país será parecido al de Grecia”. Atenas, recuerda el periódico, se ha comprometido a reducir su déficit hasta el 8,7% de su PIB de aquí a final de año.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.