"En plena crisis económica, el gobierno griego está gastando miles de millones en armas", titula indignado Dziennik Gazeta Prawna. En marzo, el gobierno de Yorgos Papandreu firmó un acuerdo para comprar dos submarinos a Alemania por 1.300 millones de euros y en mayo se comprometió a comprar a Francia barcos de guerra y helicópteros por 2.500 millones de euros. Según los expertos, la aceptación de estos acuerdos fue una de las condiciones informales por las que la UE y el FMI garantizaron a Grecia el plan de rescate de 110 mil millones de euros. La noticia ha enfurecido a los griegos, ya que el país ha sido obligado por Bruselas a ahorrar 30.000 millones de euros durante los próximos tres años para reducir su déficit del 13 al 3 por ciento de su PIB. "Nos sentimos presionados a llevar a cabo transacciones que no deseamos. Grecia no necesita armas nuevas", ha dicho el vicepresidente griego Teodoros Pangalos, durante su reciente visita a Turquía. Tanto Alemania como Francia claman que estos cuerdos armamentísticos son el resultado de años de negociaciones y nada tienen que ver con el plan de rescate de la UE. Sin embargo, el diario de Varsovia señala que en los últimos diez años, fabricantes de armas franceses y alemanes han hecho fortunas haciendo negocios con Grecia.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.