"Bulgaria continuará pagando por la nueva central nuclear, sin que esté claro que vaya a entrar algún día en funcionamiento" – "¿Y Por qué es tan caro vuestro gas?" Tal es el diálogo imaginado por el periódico búlgaro Dnevnik, entre el primer ministro búlgaro Boïko Borissov y el viceprimer ministro ruso Viktor Zoubkov, durante su encuentro del 6 de julio. Tanto la construcción de una central nuclear rusa en Bulgaria, como la participación búlgara en el gasoducto ruso de South Stream y en el oleoducto Bourgas-Alexandroupolis, constituyen mensajes contradictorios emitidos por el gobierno de Sofía en cuanto a su voluntad de cumplir con los compromisos adquiridos por el anterior gobierno socialista, en tiempos en los que Bulgaria era el país de la Unión Europea más cercano a Moscú.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.