El "caso Woerth/Bettencourt" desacredita al gobierno. ¿Acaso cuando el actual ministro de Trabajo, Eric Woerth, estaba a cargo de los Presupuestos del Estado, “hizo la vista gorda” sobre las irregularidades fiscales de Liliane Bettencourt? La prensa y la oposición denuncian el conflicto de intereses del ministro, cuya esposa trabajaba para la sociedad que gestiona la fortuna de la propietaria de L’Oréal, primera contribuyente de Francia y que financia a la UMP, el partido en el poder cuyo tesorero no es otro que… Eric Woerth. Woerth podrá contar en todo caso con el apoyo del presidente Nicolás Sarkozy, que se empeña en llevar a cabo la reforma de las pensiones antes del otoño, cueste lo que cueste. Para Libération, el asunto desvela “los vínculos cuando menos ambiguos” que “una cierta clase política conservadora” mantiene con el dinero, que “atestiguan de su ruptura con la Francia trabajadora que llega con serias dificultades a fin de mes”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.