Poco a poco, el euro se abre camino en Suecia. Después de Haparanda y Höganäs, la ciudad de Sollentuna, cerca de Estocolmo, ha decidido introducir la moneda europea como medio de pago, paralelamente a la corona sueca. A partir del año que viene, sus casi 60.000 habitantes podrán utilizar el euro en las tiendas, los restaurantes, las máquinas de pago de los parking y las piscinas. Los distribuidores de billetes de los bancos serán provistos con euros y coronas.
El alcalde liberal, Lennart Gabrielsson, explica a Svenska Dagbladet que es "normal" que su municipio lleve a cabo esta iniciativa: "la población de Sollentuna es joven, instruida y favorable a la UE". Su objetivo reconocido es celebrar un nuevo referéndum sobre la adhesión de Suecia al euro, después de la negativa resultante del referéndum celebrado en 2003.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.