Según explica Trouw, parece esfumarse la hipótesis de una coalición de derecha que incluya al partido populista e islamófobo de Geert Wilders. Una semana después de las elecciones legislativas, Uri Rosenthal, el informador encargado de analizar las posibles alianzas, ha llegado a la conclusión de que "una coalición del VVD [liberales], el PVV [el partido de Wilders] y el CDA [cristianodemócratas] es imposible". Maxime Verhagen, líder del CDA, se negó a entablar negociaciones mientras que el VDD y el PVV, los grandes vencedores de las elecciones legislativas del 9 de junio, no llegaran a un acuerdo sobre las principales líneas de la política que deben desarrollar. Wilders, que desea llegar al gobierno, acusa a los cristianodemócratas de haber cortado de raíz la coalición. Actualmente, Rosenthal intenta explorar la posibilidad de una coalición "violeta" entre liberales, laboristas, liberaldemócratas y Verdes.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.