"Nicolás Sarkozy y Angela Merkel se han aplicado a fondo, con motivo de su ‘reencuentro’ en Berlín, para dar una bonita imagen de la pareja franco-alemana", constata Le Figaro. El periódico francés afirma que tras semanas de desacuerdos sobre la gestión de la crisis económica en la zona euro, "se imponía un compromiso franco-alemán", que permita que "la economía europea sea pilotada de manera más o menos coordinada". Berlín se oponía principalmente a la propuesta de París de instaurar un "gobierno económico" que estuviera restringido a dieciséis países miembros de la zona euro. A final, "Angela Merkel ha conseguido que el pilotaje económico sea llevado al ámbito de los veintisiete países de la Unión Europea". "En caso de necesidad", ha admitido la canciller alemana, "el Consejo del Eurogrupo podría reunir a los dieciséis para abordar cuestiones relativas a la moneda única, sin que para ello se deba crear una nueva administración". A pocos días del Consejo Europeo del 17 de junio, París y Berlín parecen haber retomado el rumbo de las cosas, insistiendo en la necesidad de reforzar el pacto de estabilidad y crecimiento, además de mantener las sanciones, como la de retirar el derecho al voto, a los países menos aplicados del Consejo Europeo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.