"Robert Fico ha ganado, pero está acabado", es el comentario del periódico eslovaco SME. Las pasadas elecciones del 12 de junio han repetido la misma situación paradójica que se ha visto también en los recientes comicios checos, eslovacos y holandeses : el vencedor no es realmente quien gana las elecciones. El partido del primer ministro saliente, el SMER, a pesar de haber obtenido casi el 35% de los votos, no podrá formar gobierno. El periódico de Bratislava anuncia que "el nuevo primer ministro será probablemente Iveta Radičová ", que lidera el SDKÚ-DS (centro derecha), y que se asociaría con otros tres partidos, entre ellos MOST-HID, una agrupación multiétnica formada tanto por húngaros como eslovacos. Para el semanario Respekt, "la gran victoria de Eslovaquia" es la derrota del partido nacionalista de Vladimír Mečiar, calificada de "hito histórico". El antiguo primer ministro, que aisló al país durante los años 90 y que ha atizado el conflicto con los húngaros, estará ausente del Parlamento por primera vez de Parlamento desde las primeras elecciones democráticas de los años 90. Es verdad, recuerda Respekt, que el nacionalismo y el populismo no están totalmente enterrados, pero "las elecciones demuestran que el país tiene capacidad de regeneración y que los ciudadanos cuidan la democracia".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.