La portada de La Repubblica de hoy está en blanco como protesta por "un acto de violencia contra el sistema democrático". El diario romano está furioso porque el Senado italiano ha aprobado la "ley mordaza" del primer ministro Silvio Berlusconi sobre escuchas telefónicas, contra la que ha liderado una vigorosa campaña. La ley, aprobada el 10 de junio, establece un límite de 75 días para las escuchas telefónicas, sólo permite la publicación de pequeños resúmenes de las conversaciones grabadas e impone multas de 465.000 euros para los editores infractores. Las transcripciones de conversaciones grabadas han puesto a miembros del gobierno en un aprieto recientemente. En mayo, el ministro de Desarrollo Económico Claudio Scajola dimitió tras un escándalo relacionado con obras públicas. Silvio Berlusconi, cuyos escarceos sexuales han sido expuestos a través de grabaciones, parece estar ganando la guerra contra la prensa, que considera tiene "demasiada libertad". "Ahora se cierra el telón", comenta La Stampa, criticando la ley dictada por "el urgente deseo de los políticos para escudarse del escándalo y asegurarse un tranquilo futuro de impunidad". El gobierno de Berlusconi ahora tratará de aprobar la ley en la cámara baja.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.