Casi siete semanas más tarde de la explosión en la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, BP - la mayor compañía del Reino Unido – se encuentra sumida en una "crisis financiera", titula The Independent. Desde el accidente de abril, en el que fallecieron 11 trabajadores, unos 75 millones de litros de crudo se han vertido en el Golfo de Méjico, mientras las acciones de la compañía han descendido unos 50 mil millones de euros. Tras el último fracaso de sellar el escape, "el precio de cada acción ha caído un vertiginoso 13 por ciento, alarmando a la industria petrolera", señala el diario londinense. Con las últimas esperanzas puestas en una bóveda de contención para frenar el vertido, un nuevo peligro acecha. A pesar de que los 808 millones de euros que cuesta la limpieza son gestionables, ya que la compañía obtuvo aproximadamente 24 mil millones de euros de beneficios el año pasado, la temporada de huracanes está cercana. "Los meteorólogos predicen un tumultuoso 2010 después de dos años relativamente tranquilos. Las tormentas no sólo paralizarán las operaciones de limpieza... sino que podrían extender el aún más el chapapote".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.