"Una esperanza para la seguridad y la paz en Somalia". Esta es la frase que una empresa de seguridad privada alemana ha escogido para anunciar el envío de un centenar de mercenarios a Somalia, entre los cuales se cuentan antiguos soldados de la Bundeswehr (fuerzas armadas de Alemania). El exclusivo contrato firmado por Abdinur Darman jefe de clan y autoproclamado presidente, contempla la protección de éste último y la asesoría estratégica, así como el cumplimiento de las "medidas necesarias para restablecer la seguridad y la paz". "Las señales de alarma han saltado hasta en los más altos niveles del gobierno", observa Süddeutsche Zeitung. Berlín quiere examinar con más detenimiento lo que la "Asgaard – German Security Group" pretende hacer en ese país sacudido por la guerra, donde se multiplican los ataques piratas, y verificar si los antiguos soldados tienen derecho a actuar. "El aumento de los conflictos armados en el mundo acompaña a la privatización de la guerra", apunta este periódico, que estima que el mercado de la seguridad privada mueve anualmente unos doscientos cincuenta mil millones de euros. Por su parte, Asgaard Security ha anunciado que esperará a que las Naciones Unidas reconozcan a Abdinur Darman como presidente antes de enviar sus tropas.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.