La llegada a Roma del líder libio Muammar el Gadafi, rodeado por sus guardaespaldas femeninos, y con la foto del héroe de la resistencia anticolonial Omar Al Mujtar pegada en el pecho, ocupa la primera página de la mayoría de diarios italianos.
Es la primera vez que el "Guía de la Revolución", que no pierde ocasión para expresar sus sentimientos anti-italianos, visita la antigua potencia colonial. Su llegada a suscitado diversas protestas en medios políticos, razón por la que el discurso que tenía previsto dar en el Senado ha sido anulado.
Para el Corriere della Sera, la visita de Gadafi es una "oportunidad histórica" para discutir de ciertas cuestiones históricas complicadas a las que no se ha dado solución: el apoyo que ofreció Libia en el pasado a grupos terroristas europeos, la implicación de Trípoli en diversos atentados, o las políticas de inmigración en el Mediterráneo. Gadafi es un socio clave de Italia y de Europa, y el gobierno italiano ha elegido bien en adoptar una actitud pragmática con él, afirma el diario milanés. Pero, al tiempo que Italia presenta excusas por su comportamiento durante la colonización (1912-1943), es necesario no olvidar los errores cometidos por los libios en los últimos decenios: "los italianos parecen tan prestos a rendirle homenaje que se hace aún más necesario equilibrar la memoria sobre el pasado", concluye el periódico.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.