"Blues Negro-amarillo: fracasa la manifestación por Bélgica", titula Le Soir, que constata que sólo 2.000 personas se reunieron el domingo en Bruselas para defender la unidad del país. Lejos queda la cifra de la manifestación de 2007, que congregó a 35.000 personas. Las consignas eran trilingües pero la gran mayoría de los asistentes eran francófonos. "Bélgica ha dejado de ser objeto de deseo", escribe el diario. "En Flandes, la maltratamos; para algunos es objeto de repulsión. Del lado francófono, asistimos impunemente a su desmoronamiento; se ha convertido en objeto de añoranza o de nostalgia". Por su lado, De Standaard señala que, acercándose las elecciones del 13 de junio, la unidad es el menor de los problemas del país. "Lea los eslóganes electorales. Todos dicen lo mismo: la crisis de Europa, y con ella la de Bélgica, son algo marginal", lamenta el diario flamenco que considera que los políticos no han aprendido nada de la crisis. "Mientras que España y Portugal ponen en marcha planes de ahorro suplementarios", la deuda belga va a aumentar en 17 millones de euros este año.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.