Para completar el fondo de estabilización creado por los Veintisiete el 9 de mayo, la Comisión Europea propone que Bruselas evalúe las grandes líneas de los presupuestos de los Estados miembros, antes de ser examinados por los respectivos Parlamentos nacionales. Esta idea ha provocado "malestar en unos y cólera en otros", señala Le Monde. "Un tutelaje que se sitúa en las antípodas de la concertación inteligente, tan necesaria", comenta en su editorial el periódico francés. "En primer lugar, el presidente de la Comisión Europea es la persona menos indicada para hacer tal propuesta. Ausente y casi paralizado por la crisis financiera de 2008, la crisis económica de 2009 y la crisis griega de 2010, el señor Barroso surge como un bombero que llega tarde al incendio". Y Le Monde prosigue: "Lo importante es que esta iniciativa pone en evidencia una vez más, el déficit democrático de Europa. Reconducido en su mandato hace algunos meses como presidente de la Comisión por los jefes de Estado y de gobierno, a los que no debe hacer sombra, parece que el señor Barroso no ha aprendido nada del fracaso del tratado constitucional de 2005".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.