"Una visita simbólica y esperanzadora", titula To Vima, tras la visita histórica que el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan ha realizado a Grecia. Sin embargo, "Atenas sigue recelando" ya que "el gobierno griego quiere guardar un perfil bajo en un momento en que Ankara lleva a cabo una diplomacia económica ofensiva", en plena crisis financiera griega. Uno de los principales temas abordados por el primer ministro griego Yorgos Pappandreu y su homólogo turco, que se ha desplazado con la mitad de su gobierno y un centenar de hombres de negocios, es la creación de un consejo de ministros común. Además, veintiún acuerdos de colaboración serán firmados en diferentes áreas como la energía, la emigración clandestina, la educación y el turismo. Los asuntos espinosos, como Chipre, el conflicto territorial por el mar Egeo o la reapertura de la escuela teológica ortodoxa de Halki (cerca de Estambul) serán tratados por los dos dirigentes en privado este fin de semana en torno a un plato de pescado fresco, según fuentes gubernamentales. "Este podría ser el principio de una nueva forma de diplomacia", estima To Vima.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.