El primer ministro británico Gordon Brown ofrece su dimisión a cambio de una coalición con los liberal-demócratas, destaca en portada The Daily Telegraph. Este anuncio llega cuatro días después del resultado no concluyente de las elecciones del 6 de mayo. Mientras el pacto con más posibilidades, entre conservadores y liberal demócratas, no consigue llegar a un acuerdo, Gordon Brown quiere "supervisar las conversaciones antes de renunciar definitivamente en el congreso laborista, momento en que un nuevo líder será elegido por los miembros del partido". "Un acto de asombroso cinismo basado claramente en un cálculo político", estima el diario conservador en su editorial. "El señor Brown está buscando anular los resultados de las elecciones generales de la semana pasada". Si los laboristas forman gobierno con los liberal-demócratas, con dos millones de votos y 48 escaños menos, "el Reino Unido se verá gobernado por un primer ministro laborista que el país no habrá elegido, sucediendo a otro primer ministro que ni el país ni su partido eligieron. Incluso para los laboristas, esto es egoísta y sin escrúpulos".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.