"El Estado inicia su terapia de choque", titula România Liberă tras el anuncio por parte del presidente Traian Basescu de las medidas de austeridad que deberán corregir el déficit de Rumanía y evitar que el país llegue a encontrarse en una situación semejante a la de Grecia. Contrariamente a lo que el Fondo Monetario Internacional venía reclamando – incremento del IVA y de la tasa impositiva – el plan del gobierno prevé el recorte de los salarios (- 25%) y de las pensiones (-15%) de los funcionarios públicos, además del recorte del subsidio por desempleo (-15%) a partir del 1 de junio. Por otra parte, cerca de ciento cuarenta mil funcionarios perderán sus puestos de trabajo antes de finales del año en curso. Si para România Liberă, "el jefe del Estado y el gobernador del Banco Nacional se han enfrentado a los representantes del FMI oponiendo a su desconfianza, la variante de la confianza", los socialistas y los sindicatos consideran que estas medidas conseguirán "empujar a la población a un genocidio similar al que vive Grecia".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.