El diario SME se lamenta en un editorial titulado "La vergüenza" de que la campaña electoral recién lanzada en Eslovaquia hunda al país en una "inmundicia sin precedentes". Los carteles del Partido Nacional Eslovaco (SNS) representan a un gitano medio desnudo, un tanto obeso, tatuado, con un gran collar de oro al cuello, acompañado del eslogan: "Para no alimentar a los que no quieren trabajar". El diario de Bratislava señala que al primer ministro Robert Fico le resultará difícil seguir ocultando que "hay racistas en su gobierno", ya que los nacionalistas del SNS "atraen a sus electores con racismo" y "estereotipos sobre los gitanos". SME además acusa a Fico de que, al dirigir desde 2006 una coalición que incluye al SNS, tolera la agresividad hacia los gitanos y la minoría húngara y lo convierte en algo aceptable y normal.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.