De Standaard publica un artículo titulado "Una serie de jueces lanzan una bomba sobre las elecciones" belgas del 13 junio. En una carta enviada el 3 de mayo a varios responsables del país, doce presidentes de tribunales de primera instancia flamencos estiman que el escrutinio será ilegal. Según argumentan, en 2003 el Tribunal Constitucional determinó que las elecciones serán contrarias a la Constitución belga, puesto que no se dividirá la circunscripción bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde, objeto de la discordia de las comunidades flamenca y francófona. Los jueces proponen que el escrutinio se organice según las circunscripciones de antes de 2003, fecha en la que volvió a organizarse la circunscripción de BHV. Pero el diario flamenco estima que "a apenas cuarenta días de las elecciones, este tipo de reorganización gigantesca" resulta "totalmente inviable". La ministra de Interior Annemie Turtelboom responde que "el Tribunal había determinado que la actual ley electoral era contraria a la Constitución, pero no la había anulado. Por lo tanto, sigue siendo válida", una interpretación que divide a los juristas. De Standaard constata que Bélgica "se dirige hacia unas elecciones ilegales y hace caso omiso de la advertencia de doce jueces".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.