“Eslovaquia esperará antes de ayudar a Grecia”, es el titular de SME. El primer ministro Robert Fico exige a Grecia que demuestre su capacidad para reducir su deuda pública antes de desbloquear la parte correspondiente a Eslovenia de los ciento diez mil millones de euros del plan de ayuda establecido por la UE y el FMI. “En vista de la situación política, es casi imposible llegar a un acuerdo en el Parlamento", observa el periódico de Bratislava, al tiempo que recuerda que las elecciones legislativas eslovacas tendrán lugar el 12 de junio. Si no hay presiones por parte de los socios europeos, los casi ochocientos millones de euros (el 1% de su PIB) que Eslovaquia debe entregar a Grecia deberán de serán aprobados por el gobierno que saldrá elegido el 12 de junio. Eslovaquia es el último país en unirse a la zona euro en 2009, lo que ha alimentado el discurso populista, según el cual "se está ayudando a un país más rico", afirma SME.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.