La presencia en Moscú de un contingente moldavo en el desfile del aniversario de la derrota de la Alemania nazi el 9 de mayo, ha sembrado la polémica en Moldavia y en el seno de la Alianza para la Integración Europea (AIE), agrupación política actualmente en el poder. Efectivamente, esta fecha marca la anexión de Moldavia a la URSS y evoca el asunto del territorio secesionista pro-ruso de Transnistria (Pridnestrovia para Rusia). Jurnal de Chişinău explica que, mientras miles de personas se manifestaban a finales de abril en Chisinau para protestar por la participación moldava en las ceremonias moscovitas, el presidente interino Mihai Ghimpu, que al principio se mostraba reticente a la participación moldava en las ceremonias, finalmente se decidió a aceptar la invitación rusa, presionado por sus colegas de partido. Ghimpu, que acaba de firmar un acuerdo de asociación estratégica con Bucarest, no participará en la reunión de líderes de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) el 8 de mayo. Según el periódico, el asunto es un síntoma del "conflicto invisible" que aún enfrenta a Rusia y Occidente y en el cual Moldavia es "uno de los puntos estratégicos" en el "establecimiento de nuevas esferas de influencia en el seno del espacio postsoviético".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.