"Bélgica, hacia la aventura electoral", titula De Standaard un día después de que el rey Alberto II aceptara la dimisión del primer ministro. Yves Leterme ha renunciado tras el fracaso de las negociaciones entre los partidos sobre la escisión del distrito electoral bilingüe de Bruselas-Hal-Vilvorde (BHV) que constituye el mayor escollo de las tensiones entre francófonos y flamencos. Por lo tanto, parece que la única salida a la crisis actual es la convocatoria de elecciones anticipadas. La Libre Belgique apunta que "es la quinta vez en treinta meses" que Leterme presenta su dimisión, dos como formador y tres como jefe de gobierno, mientras que Le Soir habla de una "parálisis total", de un "caos indescriptible, irresponsable, devastador" y teme que Bélgica se encuentre "en una situación de riesgo financiero que los mercados podrían no perdonarle". "Ya nadie quiere dirigir" Bélgica, señala el editorial del diario De Standaard, según el cual "este país desafía los límites de lo absurdo. Hay que plantearse si aún existe un futuro común para los flamencos y los francófonos bajo el techo belga".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.