Los diputados belgas deben aprobar este 22 de abril un texto que prohibirá cubrir el rostro en el conjunto de los espacios públicos, excepto durante la celebración del carnaval. Bélgica se convertirá de esta forma en el primer país europeo en adoptar una ley que prohíba el uso del burka en el espacio público y Francia podría pronto convertirse en el segundo. Efectivamente, el 21 de abril el gobierno francés ha anunciado un proyecto de ley que será votado en mayo, que prohibiría el uso del velo integral en todos los espacios públicos. “Estamos frente a un admirable sentido de las prioridades”, escribe con ironía Libération. “Francia se encuentra inmersa en una crisis social dolorosa (…) y ¿qué es lo encontramos encabezando el programa del gobierno? Una ley sobre la prohibición del burka. Un trozo de tela que llevan una centena de mujeres, a lo sumo unas 2.000 estimando muy por lo alto”. “Nadie fuera de los círculos islamistas integristas defendería este velo integral que choca con los principios del laicismo y de la emancipación femenina”, añade este periódico. “La prohibición total, es decir en la calle, donde la policía deberá interpelar, lleva el sello de una rancia intolerancia identitaria, agravada por un manifiesto cálculo electoralista”, comenta Libération.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.