Veinte años después de la reunificación, los alemanes han zanjado una cuestión: los "Ossis", (diminutivo para referirse a los alemanes del Este) no son una etnia. La cuestión se llevó ante los magistrados de Stuttgart cuando una empresa de la ciudad rechazó la candidatura a un puesto de una ciudadana de Berlín del Este. La candidata consiguió una nota interna de la empresa en la que se había escrito el adjetivo "(-) Ossi". La mujer presentó una denuncia por discriminación, en la que aseguraba que la noción de "Ossi" definía un origen étnico y que no se beneficiaba del principio de tratamiento de igualdad de las minorías. "Los jueces tenían razón", comenta el diario Süddeutsche Zeitung, "Con todo nuestro respeto al acento sajón, los anoraks beiges y los grandes bloques de ladrillos, los ‘Ossis’, no constituyen una etnia". Pero el diario de Múnich destaca que la empresa ha cometido en cualquier caso una infracción, ya que la constitución alemana prohíbe cualquier discriminación "por motivos de nacionalidad o de origen".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.