La crisis de Grecia podría tener consecuencias drásticas sobre la autonomía de los países de la zona euro. En efecto, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, quiere intervenir en la política presupuestaria de los Estados miembros, para impedir que se pueda repetir una debacle financiera como la de Atenas, informa el Financial Times Deutschland. El 14 de abril, la Comisión debe discutir la proposición de "un control del importe y de la evolución de la totalidad de los gastos" públicos, transformando al Eurogrupo, que reúne a los ministros de Finanzas de la zona euro, en un "consejo de planificación financiera". Es así como se intentará sacar conclusiones sobre los "desequilibrios económicos corresponsables de la crisis " griega. Esto no sucederá sin encontrar resistencia, advierte el periódico de Hamburgo, porque los Estados miembros intentaran por todos los medios conservar su control en este asunto, como hasta ahora les autoriza el tratado de Maastricht.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.