La progresión de los partidos euroescépticos después de los resultados de las elecciones no debe ser razón para inquietarse, argumenta el politólogo Jan Beyers en el diario flamenco De Standaard. "La ola antieuropea no es una amenaza para la estabilidad política de la Unión Europea, al contrario (...) la Unión es un sistema político dinámico que no se va a romper a las primeras de cambio". Beyers estima que el "refuerzo de los votos antieuropeos es el resultado del proceso de unificación". "Hasta hace muy poco", explica, "la política ha estado dominada por un consenso proeuropeo que no ayudaba a marcar las diferencias entre izquierda y derecha (...) La representación más firme del sentimiento antieuropeo obligará a que los proeuropeos tengan que elaborar con más cuidado su argumentario de cara al electorado. El juego de la política estará mas politizado y afectado por conflictos, y esto hará que resulte más visible para el común de los ciudadanos".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.