“Pasados apenas quince días del acuerdo de Bruselas (sobre el plan de rescate de la economía griega), Grecia está de nuevo en el ojo del huracán” escribe La Tribune. Al parecer, el origen del comportamiento alocado de los mercados serían los constantes rumores que han hecho subir la prima del riesgo de la deuda griega. Según estos rumores el déficit público de Grecia sería del 14% del PIB y no del 12,9%. Otro rumor: “Grecia ya no estaría interesada en la ayuda del FMI, considerada como demasiado exigente y buscaría financiar su economía con dólares más que con euros. Es decir, que estaría dispuesta a lanzarse en los brazos de los chinos”. Dos días antes de la llegada de una delegación técnica del FMI a Atenas, el 8 de abril, el primer ministro griego Georges Papandreu ha intentado tranquilizar los mercados, afirmando que su país no prescindirá de la ayuda financiera de Bruselas, siendo apoyado en sus declaraciones por el presidente del Consejo de la Unión Europea, Herman van Rompuy, quien ha denunciado los “rumores insidiosos” sobre Grecia. Sin embargo, el 7 de abril, varios diputados europeos no han dudado un instante en expresar serias dudas sobre la viabilidad del plan de rescate aprobado a finales de marzo en Bruselas, escribe La Tribune.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.