El 7 de abril, fecha en la que se cumple el setenta aniversario de la masacre de Katyń, Donald Tusk y Vladimir Putin, primeros ministros de Polonia y Rusia, asistirán a la conmemoración conjunta del suceso en el que se estima que alrededor de 20.000 prisioneros polacos de guerra capturados por el Ejército Rojo en 1939 fueron asesinados por la policía secreta soviética (NPVD). Gazeta Wyborcza se pregunta “¿Estamos ante un momento crucial?”, haciendo referencia a la cordialidad de las relaciones entre Varsovia y Moscú, que sigue ocultando archivos de la NKVD sobre el suceso. Esto se produce una semana después de que la televisión pública rusa emitiera por primera vez la película de Andrzej Wajda sobre Katyń y de que los Archivos Federales Rusos anunciaran el descubrimiento de nuevos documentos relacionados con la masacre y que la prensa polaca espera que Vladimir Putin envíe a su homólogo polaco. “Los rusos tienen mucha información sobre Katyń y han guardado silencio. Pero incluso en Rusia la vergüenza del pasado deplorable no puede superar a la verdad”, afirma hoy Polska en su editorial.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.