En su número dedicado a la Pascua, el semanario de izquierdas New Statesman sopesa la cuestión de Dios, la fe y las creencias, con Slavoj Žižek en su habitual estilo iconoclasta, defendiendo el Cristianismo como inspiración para las políticas radicales. “El Cristianismo es la anti-sabiduría”, escribe el filósofo esloveno. “La sabiduría nos dice que nuestros esfuerzos son vanos, que todo nos lleva al caos, mientras que el Cristianismo insiste hasta lo inaudito en lo imposible”. La tradición cristiana, argumenta, “rechaza la idea de que nuestro destino está en el orden jerárquico, de que cualquier intento de modificarlo y crear un nuevo orden igualitario ha de terminar, necesariamente, en el horror destructivo”. Al postular a San pablo como un héroe de la nueva política de izquierdas, cita a los Efesios: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.