Después de la "avería" de las últimas semanas, el motor franco-alemán ha arrancado con fuerza. Este el mensaje que el tándem franco-alemán, socios clave en Europa, ha querido transmitir el 31 de marzo en Berlín en una sesión que fue todo sonrisas, al término del consejo de ministros de Alemania. Incluso la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde, fue invitada para la ocasión por su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, toda una novedad. En esta oportunidad, señala Neue Zürcher Zeitung, Lagarde afirmó que sus recientes críticas a las exportaciones alemanas eran más bien "cumplidos" a la competitividad alemana. "La reconciliación franco-alemana se ha consolidado alrededor de de una tasa sobre los bancos que Berlín quiere imponer a escala europea e internacional, con el apoyo de París", subraya por su parte Le Figaro. Al respecto, NZZ explica que Alemania cuenta crear un fondo especial alimentado por una retención obligatoria calculada en función del riesgo sistémico de un banco, es decir, del riesgo que conllevaría su hundimiento para la economía nacional. Berlín espera ingresar por este medio 1.200 millones de euros al año.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.