La legislación europea incentiva las prácticas fraudulentas en Polonia, reza un titular en el diario Dziennik Gazeta Prawna. La noticia tiene su origen en las revelaciones de que una empresa de la provincia de Małopolskie se apropió de más de 60 millones de zlotis (15 millones de euros) de las arcas públicas en reintegros de IVA, tras informar falsamente de la adquisición de bombillas por valor de 250.000 zlotis. Según las estimaciones de la Comisión Europea, la Unión pierde anualmente más de 100.000 millones de euros como consecuencia de estas prácticas. La naturaleza paneuropea del fenómeno queda evidenciada por el hecho de que la empresa asentada en Małopolskie cooperaba con empresas de la República Checa, Eslovaquia, Austria y Alemania. El periódico de Varsovia escribe que la única solución al fraude del IVA es la unificación de los sistemas fiscales europeos o bien el establecimiento de una policía fiscal europea.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.