La Comisión Europea podría haber expuesto la vida de su personal destinado a Kabul a una seguridad amateur, revela Libération. En 2008, la protección del representante permanente de la UE en Afganistán, las instalaciones y los miembros de la embajada fue confiado a la sociedad británica Page Protective Services Ltd (PPS). Un contrato que se estima costó 27 millones de euros en cuatro años. El diario añade que PPS "no se aseguró más que parcialmente la misión, hecho que los servicios de la Comisión conocían pertinentemente". Libération señala numerosas irregularidades: de entre las cuatro empresas en la palestra de ofertas, Bruselas eligió a la menos profesional "sin ninguna experiencia en zonas de guerra", y la más cara. Además, esta empresa no proporcionó el material ni contrató al personal previsto, al que no pagó más que una pequeña parte del salario presupuestado en el contrato que se extendió a la Comisión. La Oficina Europea de Lucha Antifraude (OLAF) ha abierto una investigación.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.