"Una ayuda a las parejas que no puedan tener hijos o una nueva forma de prostitución?". Con esta pregunta titula su portada Information para constatar la intensificación en Dinamarca del debate sobre el comercio de óvulos. Según explica el diario, los daneses necesitan cada vez más óvulos, ya que las mujeres intentan tener hijos cada vez más tarde. Desde comienzos de año, el Rigshospitalet, el principal hospital del país, ha realizado 40 inseminaciones a mujeres que no podían tener hijos. Anders Nyboe Andersen, director del centro de Fertilidad en el Rigshospitalet, propone pagar 1.000 euros a las donantes. Según Bente Holm Nielsen, médico y miembro de la asociación Dansk Kvindesamfund (sociedad danesa de las mujeres), califica la propuesta de grotesca. En su opinión "El óvulo se convierte así en una mercancía y las mujeres se encuentran en una situación de prostitución de la reproducción". De momento en Dinamarca está prohibido pagar para obtener óvulos, pero si una mujer que se somete a un tratamiento hormonal produce más óvulos de los necesarios, debe donarlos a otras mujeres.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.