Peter Murtagh en The Irish Times subraya que las elcciones europeas han coincidido con el 65 aniversario del desembarco de Normandía, cuando "gente decente empezó a reaccionar contra los fascistas que habían arrojado un continente a la barbarie". La UE, defiende, es "de muchas maneras, un monumento vivo a lo que se consiguió" en aquel día.
Existe una derecha euroescéptica que considera a la UE como "una dictadura". Los más inteligentes, argumenta, "convierten su supuesto credo en el sentido común en razonamientos". Durante una recesión, de cualquier manera, tales grupos muestran su auténtico color e "identifican a los extranjeros como parte del problema y sugieren que los deberíamos identificar con unas tarjetas amarillas". Nadie ha sido llamado a engaño, en lo que, para un lector irlandés, es una clara alusión al fracaso del partido anti Tratado de Lisboa, Libertas, para ganar escaños en Irlanda.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.