En la portada de Newsweek se lee: "Esperando a Merkel: por qué Alemania no quiere ser líder". El semanario estadounidense afirma que la actual crisis en Europa “está pidiendo a gritos un liderazgo serio” y examina por qué la canciller alemana Angela Merkel se muestra reacia a ocupar el vacío de poder. “Todas las miradas” se dirigen a Merkel, considerada una persona conciliadora y que además lidera una de las economías más potentes y prósperas del continente. Pero ni Merkel ni Alemania tienen “ánimos para liderar”. Desde la reunificación, el país se ha convertido en una “potencia hastiada y encerrada en sí misma” y Merkel sólo se convirtió en la líder más popular de Alemania desde la IIª Guerra Mundial con la promesa de evitar reformas. Sin embargo, Alemania depende de sus vecinos en la zona euro en lo que respecta al 44 por ciento de sus exportaciones y además cuenta con una población activa menguante y envejecida. Así pues, para que el país prospere en el siglo XXI, “necesitará la visión para superar las potentes fuerzas políticas y culturales que se ejercen más que en el resto de países para mantener el status quo interno y en el extranjero".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.