"El sucio secreto de los conservadores”. El diario The Guardian ha acusado al Partido Conservador británico de encubrir la situación fiscal de su vicepresidente Lord Ashcroft. El multimillonario Ashcroft, que en 2005 reveló que había donado al Partido Conservador una suma superior a los 10 millones de libras (alrededor de 11 millones de euros), admitió el 1 de marzo su condición de ciudadano no domiciliado fiscalmente en el Reino Unido. “Al mantener esta condición” informa The Guardian, “Lord Ashcroft evitó pagar decenas de millones de libras en impuestos en el Reino Unido, mientras ocupaba su puesto en la Cámara de los Lores y seguía financiando a los Conservadores”. En 2000 se concedió a Ashcroft el título de Lord si cumplía la “solemne y vinculante” promesa de convertirse en residente permanente del Reino Unido. Pero en la última década, tanto él como el Partido Conservador se han negado a responder a las preguntas sobre su estatus. El diario londinense afirma en su editorial que nadie “merece recibir una representación privilegiada en los asuntos públicos a menos que pague los impuestos que le corresponden".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.