El pasado 22 de febrero, la policía libia estuvo a punto de asaltar la embajada suiza en Trípoli, coincidiendo con el fin del ultimátum dado por el coronel Gadafi. El dirigente reclamaba la entrega de los dos hombres de negocios suizos refugiados en el edificio. Rachid Hamdani y Max Göldi, a quienes se acusa de “ejercicio de actividades económicas ilegales”, son ahora considerados como rehenes diplomáticos. El primero pudo salir del país, pero el segundo ha sido condenado a cuatro meses de prisión. “En los malos momentos, es cuando nos damos cuenta de quiénes son los amigos de verdad – suspira el Tages-Anzeiger – . Parece ser que hasta el propio Silvio Berlusconi ha intentado calmar los ánimos del dictador libio”. El diario zuriqués recalca, asimismo, que esta amistad se ha visto fuertemente motivada por los intereses de los Estados europeos: “son muy conscientes de que pronto podrían verse inmersos en la misma situación”. A todos los países les preocupa la negativa libia de conceder un visado a los residentes del espacio de Schengen. “Si toda Europa ejerciera presión, las cosas cambiarían, hasta en Libia”, concluye el diario, lanzando un llamamiento a la UE para que presione a favor de la liberación del segundo “rehén''.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.