''El Gobierno da marcha atrás en el Tíbet”, titula Politiken, explicando que, coincidiendo con la reunión del presidente Obama con el Dalai Lama, el Gobierno danés ha dejado de oponerse a la autonomía del Tíbet. El periódico recuerda, sin embargo, que en diciembre, sin ir más lejos, el Gobierno “había declarado que Dinamarca estaba en contra de la independencia del Tíbet”. Tal declaración fue publicada en vísperas de la cumbre del clima de Copenhague y tenía la intención de “engatusar” a China, que había protestado por la visita del Dalai Lama a Dinamarca en primavera. “Ahora el tono ha cambiado”, subraya Politiken, y el ministro de Asuntos Exteriores, Per Stig Moller, está proponiendo que el Parlamento invite a un diálogo “que asegure una verdadera autonomía del Tíbet dentro del marco de la Constitución de China y que sea respetuosa con la libertad religiosa y los derechos humanos''.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.