La Corte suprema administrativa checa se ha pronunciado el 17 de febrero en favor de la disolución del Partido obrero. Su veredicto es claro: “Populista, nacionalista y racista como los partidos de la Alemania hitleriana”. Este partido de extrema derecha representa un peligro para la democracia. Es la primera vez que un partido político es prohibido en la República Checa y Lidové Noviny se felicita por ello, a pesar de cual se mantiene escéptico y titula: “El Partido obrero ha perdido, pero reaparecerá en otro sitio”. El líder del partido, Tomas Vandas asegura que “el veredicto es en sí una buena publicidad” y se prepara para presentarse a las elecciones legislativas del 29 de marzo, esta vez bajo un nuevo nombre. Sea como fuere, este veredicto podría servir de “ejemplo para encontrar la forma de disolver también al Partido comunista de Chequia y Moravia”, añade el periódico, ya que una comisión del Senado trabaja actualmente para demostrar que el ex partido único, tercera fuerza política del Parlamento, es un partido extremista. La comisión podría servirse en este caso de los mismos argumentos utilizados por la Corte suprema.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.